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¿Qué es fugaz?

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Fugaces son los soles que consumen su hidrógeno transformándolo en nuevos elementos y un día explotan dejando una nebulosa de la que nacerán nuevas estrellas, pues nada se compara a la eternidad relativa del universo. Fugaces las galaxias, los planetas, asteroides y cometas, que tienen un principio y fin, o quizá un nuevo comienzo.  Fugaces las mañanas soleadas o las tormentas de invierno, fugaces los romances pasados que dijeron ser eternos, que te cantaron canciones, que te hablaron al oído, que te mostraron el mundo, sin embargo, partieron en caminos para ti desconocidos.  Fugaces son los vientos, las llamas en un incendio, las miradas furtivas de los posibles amantes que en la calle te miran desvistiendote en segundos, sin ver qué eres más conciencia que la fugaz apariencia de tu aún joven cuerpo.  Pero mi amor, ese que dices que es fugaz, al que le cierras el paso, al que tratas de alejar. Es como una semilla encerrada en un frasco de cristal, sin agua, s...

El corazón del mar.

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No existe en el mundo otro ser tan raro como tú, que a manera de calcetín, la evolución le dio vuelta a tu esqueleto de reptil, o es quizá que se te escurrió la piel y tu cuerpo avergonzado, no tuvo de otra que extender y aplanar tus costillas, para esconder tu puro corazón. Es eso lo que eres, un corazón enorme que se arrastra por las playas de los continentes, depositando en la arena con amor, tus futuras e indefensas crías.  Un tributo de muerte para que continúe la vida, cientos o miles de tus hijas, serán alimento para otros. En principio para hormigas, escarabajos y hongos, que se aprovechan de la blandura de tus huevos, seguidos por cangrejos, aves y peces, que consumen a los más jóvenes de tu especie. Los más astutos sobreviven, para viajar a escondidas, en las ciudades de sargazo flotante, donde los ciudadanos se forman de balanos, larvas, gusanos planos y hasta caballitos de mar.  Los corazones gigantes y acorazados,  vagan libres en las aguas que danzan con la ...

Cuentos de género y otros demonios

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PARTE I: EL HOMBRE DE LA CASA 

A mar

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Cuando en ti me zambullo, amo tu sabor salado. Tus olas son mi arrullo, si me siento a tu lado. El gran poder de la luna mueve tus aguas en danza. Arenas y tú, son una, te veo, mi alma descansa. Si de ti me apartasen, triste la vida sería. En ti mis restos reposen, ¡Mar! He de morir un día.

Un canto marino

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Un mugido que suena como sonaría una enorme toro en el agua, seguido de sonidos semejantes aa bufidos y una resonancia que me hace evocar al ave rabihorcado inflando el pliegue rojo que posee bajo su pico, haciéndolo vibrar para atraer a una hembra. Todos estos sonidos suenan tan sistemáticos que en lugar de incomodar al oído, le invitan a relajarse como  si escucharan una opera. Son las canciones que los machos de la ballena de alas grandes o jorobadas cantan a sus posibles conquistas.  Año tras año la canción especial que los machos entonan cambia, quizá alguien olvidó la letra o existen modas musicales debajo del mar. Talvez se encuentran con amigos de otras comunidades cetáceas y comparten ideas unos con otros. Me pregunto ¿Qué pensarían los antiguos marineros si descubrieran que no eran sirenas sino machos en celo? la historia sería diferente, mejor aún ver su cara avergonzada de haber convertido sus miedos infundados en una figura femenina.  La manera de ca...

Hecatombe

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Se escuchó un estruendo y la tierra comenzó a desgarrarse, en la hojarasca las arañas, hormigas, escarabajos y cien pies trataron de escapar, pero algo que no lograron ver u oler los abatió en un instante. El objeto que los masacró parecía moverse lentamente desde la percepción de un insecto, se elevaba y bajaba aplastando miles de seres habitantes de la hojarasca una y otra vez. Debajo de ella donde la humedad del suelo es suficiente, los colémbolos, lombrices, larvas de gallina ciega y babosas, perecieron en lo que a ellos pareció un evento eterno. Conforme el desgarramiento de la tierra continuaba, todos los habitantes de zonas más profundas en el suelo se vieron afectados, las primeras en perecer fueron las tarántulas, seguidas por cangrejos, serpientes, ratones, musarañas, liebres y las enormes ciudades de hormigas. Las conexiones entre los hongos y las raíces de los árboles fueron fragmentadas en segundos, evitando la correcta comunicación de toda la vegetación en la super...

Sinfonía natural

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Caminando al borde de una cañada, escuché a los árboles hablar. Sorprendido me asomé para descubrir que se comunicaban en lengua no humana. Sus palabras se manifestaban de manera física, tenían plumas de colores, los árboles parecían lanzarlas al viento, como si discutieran un tema muy distinto al odio.  Me recosté sobre una piedra para escucharlos y me quedé dormido, al despertar los últimos rayos de sol caían sobre sus copas y los árboles que nunca dejan de hablar, murmuraban palabras de pelaje obscuro, su lenguaje nocturno.  Los pastos trataban de imitar la complejidad lingüística de los árboles y producían zancudas palabras que intentaban volar como sus voces diurnas. El agua por su parte, aquel ser inanimado dador de vida, no se quedaba atrás, croaba graves voces, armoniosas como las de los árboles y saltonas como las de los pastos, mientras yo feliz por mi descubrimiento decidí pasar la noche ahí, arrullado por una incesante sinfonía natural.