Cuentos de género y otros demonios





PARTE I: EL HOMBRE DE LA CASA 

Sería el hombre de la casa, su padre le enseñó el caminar, cómo sentarse e incluso como hablar. A la hora de la comida, su madre tenía todo listo, así los hombres no tenían que levantarse, él era parte de ese grupo selecto del género masculino. Al cumplir 20, se casó con la mujer más guapa del pueblo, sin embargo, estando solo, se perdía en los recuerdos del ayer, teniendo cerca a su mejor amigo, aprovechaba para abrazarle mientras respiraba de su aroma, le ponía nervioso ¿Qué fue de él? No volvió a sentir lo mismo por nadie, le extrañaba, pero nunca lloró, ni cuando por las noches se levantaba sintiendo el pecho vacío. Hasta que en la agonía de su muerte, descubrió lo que sentía, le vio llegar como cuando fueron jovenes, le confesó todo y al cerrar los ojos, partió.

 

PARTE II: LA FLUIDEZ DE GÉNERO

Despierta sintiéndose el hombre más feliz, anoche dio amor y gozo a la mujer de su vida. Pero una vez que ella se ha ido a dejar los hijos al colegio, otro yo sé apodera de él, cierra las cortinas, saca un baúl escondido, y poco a poco bajo capas de maquillaje, disfruta del pecado carnal de sentirse una diosa. ¿Por qué él, el hombre más viril de la cuadra necesita ponerse un corsé para estar completo? Que locura, decide que nadie debe enterarse, cierra el baúl y corre a recibir con un apasionado beso a su esposa.

 

PARTE III: SEXO VEMOS, GÉNERO NO SABEMOS

Va él caminando por la calle adoquinada, encorva la espalda para verse más fuerte y lanza furtivas miradas a los peatones que le rodean, mientras se imagina a sí mismo meneando las caderas en vestidos largos, pero ¡Qué pecado! Trata de borrar pensamientos malos, un hombre transexual no debería imaginarse vestido de mujer.

 

PARTE IV: ¿QUIÉN ERES TÚ?

 

Con un cuerpo y una mente cansados de obedecer, decidió dejar de ser lo que la sociedad le exigía. Tener un empleo formal, vestirse con pantalones, recortarse el cabello, pintarse las uñas, usar vestido, casarse o tener hijos. Había dedicado 30 años a crear un personaje ficticio al que le daba vida todos los días, descubrió que no era quien creía, ni lo que los demás le repetían, así que decidió reinventarse todos los días ¿Encajar en la sociedad? ¡Que tontería! y es así que sin más géneros y penas, salió por el mundo a repartir amor y libertad.

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