El corazón del mar.
Un tributo de muerte para que continúe la vida, cientos o miles de tus hijas, serán alimento para otros. En principio para hormigas, escarabajos y hongos, que se aprovechan de la blandura de tus huevos, seguidos por cangrejos, aves y peces, que consumen a los más jóvenes de tu especie. Los más astutos sobreviven, para viajar a escondidas, en las ciudades de sargazo flotante, donde los ciudadanos se forman de balanos, larvas, gusanos planos y hasta caballitos de mar.
Los corazones gigantes y acorazados, vagan libres en las aguas que danzan con la luna, hasta que un día el amor guardado, los obliga a amar y es entonces que con la llegada del verano, vuelven las hembras a la arena, donde lloran la sal de su cuerpo, sabiendo que otros cien millones de años les esperan, sin quebrantar el perfecto ciclo natural.

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