Cerro desgarrado III
Las notas de mi cuaderno parecen incipientes a simple vista, unos cuantos números y letras por aquí y por allá, pero tienen una estructura fácil de comprender. Es extraño que tenían mejor orden comparadas a las notas que escribo hoy, que parecen grupos celulares de palabras por un lado y por otro, cada uno separado por una línea ondulada que les da formas ameboides. Mis notas antiguas como aquellas del 2008, estaban hechas con temor a escribir cosas demasiado triviales que carecieran de interés para la investigación, pero también mucho temor de no cubrir los aspectos más relevantes de cada visita al sitio de colecta, quizá por este hecho hoy que leo mis notas y pienso que parecen a simple vista incipientes, cuando las leo son en realidad suficientes para recuperar y organizar cada uno de los hechos ocurridos durante las colectas de hormigas que realicé al sur de Puerto Vallarta hace ya más de una década.
Realizar esta investigación me era personalmente importante, durante mi infancia había conocido las especies de esta zona de manera informal, jugando, observándolas, temiéndoles o aprendiendo de las historias de mis padres. Ahora me interesaba reconstruir mis interpretaciones desde el punto de vista científico, pero en realidad sentía que podría ayudar a proteger las especies que habitaban en la región, había crecido viendo la transformación de la bahía y sabía que tarde o temprano los cerros se llenarían de edificios. Era partidario de creer que la destrucción de la naturaleza se relacionaba al desconocimiento de sus funciones, generar conocimiento y compartirlo era un objetivo que me movió a llevar a cabo las colectas, las hormigas serían el comienzo, había mucho más escondido a nuestros ojos.
A mi llegada a Guadalajara tuve oportunidad de aclarar con el profesor las dudas surgidas de la experiencia en campo, el me explicó que el material se debía transportar completo de regreso, limpiar las trampas en el sitio había sido un poco absurdo, el líquido debía limpiarse de objetos grandes y después debía colocarse en una caja de Petri, este se observaba a la luz de un estereoscopio, que es como un microscopio pero sólo con potencia suficiente para observar objetos pequeños, no tanto como las bacterias pero sí de vez en cuando protozoarios grandes. A la luz del estereoscopio se debía ir separando las hormigas y otros organismos para después colocarlas en contenedores limpios con alcohol al 70% que es especial para conservar en buen estado a estos organismos. Además se agregaba una etiqueta que consistía en un cuadro pequeño de papel con el nombre de la localidad, fecha de la colecta, sitio de muestreo y el nombre de quien realizó la colecta, todo escrito a lápiz para que el alcohol no dañara el texto. Recuerdo que el profesor me ayudó a llevar algunos ejemplares de cangrejos al laboratorio de prácticas de la carrera, ahí al menos serían útiles para que los futuros biólogos aprendieran de ellos, eso alivió un poco mi pesar de saber que algunos cangrejos caían y morían sin objetivo alguno en mis trampas. Otros ejemplares como escarabajos, arañas, avispas, abejas, cien pies, mil pies, quedarían a disposición de quien quisiera ahondar en estos temas. En esta primera colecta no hubo tanto que limpiar porque ya había yo intentado hacerlo en campo.
A través del mes de espera antes de volver a salir a campo, comencé a asistir a las clases del profesor como oyente, pero además tenía lecturas extras que el profesor me proporcionaba, lo primero que tuve que aprender son las partes del cuerpo de una hormiga, ya que la única manera de clasificarlas era a través de una herramienta conocida como tabla dicotómica, que guía al observador a través de las características de cuerpo del organismo para que logre descubrir la especie que pertenece.
Para entender una clave dicotómica, imaginemos que estamos aprendiendo español y no conocemos los nombres de cada uno de los objetos de un salón de clase, la clave iniciaría con el número 1 y tendría dos leyendas, una titulada 1.1 dirá: Sirve para escribir en el pintarrón….marcadores, y otra titulada 1.2 dirá: No sirve para escribir en el pintarrón….. pase al número 2. Vas al número dos y habrá otras leyendas que dirán algo similar, vas siguiendo estás descripciones y lograrás determinar el nombre del objeto que tienes en la mano, que bien podría ser el libro de matemáticas. En México me explicó el biólogo Miguel, es complicado determinar las especies de hormigas porque no existen las claves necesarias, podríamos pensar que es fácil separarlas en rojas y negras, que de hecho es la respuesta que mucha gente me da cuando le pregunto cuantas especies de hormigas conoce, sin embargo para nuestro país hay mas de 800 especies distintas registradas hasta el día de hoy, hace diez años se tenían sólo 501 especies distintas registradas en México. Esto es sin tomar en cuenta que en el mundo se han identificado más de 12000 especies, constantemente se descubren nuevas y es posible que en el país haya cientos o miles que la ciencia jamás ha descrito o colectado.
El biólogo Miguel en principio me ayudó a determinar algunas hormigas para que yo pudiera aprender, sin embargo cuando estaba solo podía ir a preguntarle cada vez que tuviese alguna duda importante. Él fue el primero en descubrir que algunos de lo especímenes que colecté este primer mes pertenecían al género Anochetus cuyo nombre se pronuncia como anoquetus y que nunca se había reportado para el estado de Jalisco. Este mismo día vio unos ejemplares que parecía nunca haber visto en México, horas antes me había mostrado unos ejemplares que venían de Tailandia y casualmente eran muy parecidos, estos los colocó en un contenedor diferente y los guardó para revisarlos más tarde. Este mes de revisión del material colectado conocí la gran bioxdiversidad de hormigas que puede haber en un espacio aparentemente pequeño, si este espacio además cuenta con diversos tipos de vegetación, había sido la primera colecta y ya teníamos noticias importantes.
Una de las hormigas más comunes que colecté a través de los meses se llamaba Paratrechina, son pequeñas, a simple vista parecen negras, de patas y antenas largas, son comunes en las casas de los humanos, yo las recuerdo comúnmente junto al azúcar en mi infancia, pero estaban presentes en muchas de las trampas, probablemente un indicador de que su alimentación era tan diversa como su distribución. En el estereoscopio parecían tener una coloración obscura, pero los tonos podrían variar de muy obscuro a tonos que parecían más bien marrones, cada ejemplar tenía particularidades que les hacían únicos. El gáster o a lo que podríamos llamar la pansita de la hormiga, a veces se veía muy traslúcida y abultada, debido a que las hormigas tragaban alcohol al caer en la trampa, algunas veces podrías ver que todavía tenían restos de alimento, una pequeña esfera más obscura parecía flotar en el interior de sus pequeño gáster. Me repetía una y otra vez que había un objetivo mayor para la colecta de hormigas, pero era imposible no sentir empatía por estos diminutos y complejos seres. Esta especie me fue imposible de olvidar, aún hoy cuando las veo correr sobre una mesa, cerca de un lavabo o de una estufa las reconozco. Sus patas largas se mueven grácilmente, parecen ni tocar el suelo, son rápidas y las exploradoras están siempre en movimiento en búsqueda de alimento, éstas de hecho dejan rastros químicos que intensifican si encuentran su objetivo, así otras hormigas vendrán utilizando el rastro y aportando más intensidad al rastro, minutos después de encontrar el alimento, cientos de ellas están ya en el lugar aprovechando el recurso. Qué Inteligentes, estaban en todas partes porque pueden alimentarse casi de todo, y porque su estrategia para buscar comida es sin duda excepcional, por esta misma extraña adaptación, ante los ojos humanos parecen caminar a la deriva, por eso en inglés les llaman "hormigas locas", mientras que en nuestro país son unas de las cientos de especies a las que llamamos "hormigas negras", ojalá todos en alguna ocasión pudiésemos verlas en un estereoscopio, el concepto de hormiga negra perdería sentido ante nuestros ojos.
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